Pensamientos
Amante de alquiler
Aquel fatal diluvio, de cándidos desdenes, en que dejabas mis lánguidas vidrieras —lóbrego lago de lágrima empedrado— oh reina violeta que ahuyenta la alegría al pálido palacio del débil desconsuelo, tranquilo solloza en el equívoco camino de la horrible cizaña de mi almohada y la virginal zarza de látex de