Historias
Fastissimus diebus
En un mundo no muy lejano, la humanidad se había obsesionado con la velocidad. Todo debía ser rápido: la comida, el transporte, el trabajo, incluso las relaciones personales. La gente no tenía tiempo para nada y siempre estaba apurada. Un día, un científico loco llamado Dr. Velocidad descubrió una fórmula