Historias
Folégandros
Arrullados por las violentas ortodoxias del viento en Folégandros, partir de aquí es como un aleteo miserable de gaviotas.
Historias
Arrullados por las violentas ortodoxias del viento en Folégandros, partir de aquí es como un aleteo miserable de gaviotas.
Historias
Cuando hables, procura que tus palabras sean mejores que el silencio… pero cuando escribas procura decir el mayor número de tonterías posible…
Historias
—Me lo cortaron, me lo cortaron —se decía, y reía entusiasmado…
Historias
Me reclaman en los desiertos humeantes, siento el clamor de las caravanas y de los raudos traficantes de camellos, me esperan en el oasis los dóciles dromedarios de Alá, el cascabeleo hipnótico de las serpientes y la danza del vientre de las cobras, los yunques de sol del mediodía de
Historias
Frágil espejo de esa ciudad industrial de nubes grises.
Historias
Cuando se le ocurrió algo que decir lo dijo. Así era Ani Cooper. Siempre decía lo primero que pasaba por su cabeza. Afortunadamente era poco y muy de tarde en tarde. Pero esta vez algo me decía que su cabeza no iba a parar. ¿Qué repentina inspiración le picaba? ¿De
Historias
La cantarera de mi abuela era el atávico camello de la casa… con su agua de nieve blanca y alucinantemente pura…
Historias
La muerte de un dios es la semilla de otros tantos… Qué pena, bodhisattva!
Historias
¡Ah, Perales, Perales… ese gran poeta y gran cantante que hace llorar incluso a las nubes blancas…! ¿Cómo no lo contratan para erradicar la sequía?
Ideas
El concepto de escritura independiente es relativamente nuevo y ha evolucionado con el tiempo. Aunque no existe una única persona o grupo que se le atribuya la creación del concepto, algunos expertos argumentan que la escritura independiente se originó en la década de 1980 con la popularización de la tecnología
Historias
Los gatos que no cazan pájaros o ratones atrapan los reflejos dorados y las inalcanzables lunas del tejado.
Historias
Aunque no es mi costumbre, te voy a dar un consejo, cuando oigas decir eso a un americano apuntándote con el dedo, no se te ocurra decirle “Yankee go home”, especialmente si se llama G. W. B.