Historias
PANDEMONIA
En mi sexo inflamado se encuentra el botón de dicha de mi piel de muñeca y tú siempre lo encuentras… entre mis recónditos labios… entre mis montañosas caderas… entre mis oasis prohibidos…
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En mi sexo inflamado se encuentra el botón de dicha de mi piel de muñeca y tú siempre lo encuentras… entre mis recónditos labios… entre mis montañosas caderas… entre mis oasis prohibidos…
Historias
Eres tan cálido que un leve beso me hace arder al instante. Seré tu incendio, Nerón de mi piel, tu Roma arrasada por un beso.
Historias
Rosas y vino, vino y rosas… para regar mi cuerpo para anegar mi vientre para aplacar mis senos. Rosas y vino, vino y rosas… Pasiones de los senos, pasiones de los sexos, pasiones y jadeos…
Historias
El cielo para ti, yo prefiero el infierno
Historias
Acércate a mi piel con la caricia nívea de las plumas; derriba mi inocencia y mi deseo; que no quepa nada entre tus labios y los míos, tan sólo la lúbrica dulzura del desnudo.
Historias
Mi cuerpo es el lecho donde habita el rocío, donde el hombre busca la herida de los labios, donde se mezclan los sueños y el festín de mi ardor fetichista de guerrera.
Historias
Entre tus dedos el jardín de mi espalda se entrega al abrazo silencioso de tu cuerpo, mi amor es una suave rosa que abro para ti entre mis piernas.
Historias
Besos jadeantes encienden mi cintura, la llama de fiebre, mi comisura vertical de vaginales labios florecidos.
Historias
La Sivaganda tuvo cuarenta hijos: Locura, Posible, Ausencia, Fe, Distancia, Tristeza, Destino, Sí, Inevitable, Amada, Mar, Plural, Belleza, Vida, Sílaba, Desnudo, Negación, Ensueño, Cítara, Polvo, Esencia, Destierro, Soliloquio, Aliento, Vacío, Mujer, Derrota, Ritmo, Jadeo, Nosotros, Guerra, Víscera, Ignominia, Embriaguez, Calle, Amor, Sangre, Comedia, Tertulia y Fin.
Historias
Mis dulces pezones de apetecido chocolate, sobre los que derramas la condensada leche de tu verga, se elevan hacia el cielo enardecidos.
Historias
Mis senos se transforman en vino y ambrosía de tus labios… Mis pezones en bayas rojas que clandestinas maduran en tu lengua.
Historias
Entras por detrás como un ladrón a robar mis preciados tesoros pero yo espero abierta… y morirás entre mis piernas como un vil ladrón, suplicando, desfallecido… y satisfecho.