Jardín de heterónimos
En la floresta de la enajenación crecen las rosas de la impostura.
En la floresta de la enajenación crecen las rosas de la impostura.
Sobre el papel de revelado de los muros, el tiempo hace las fotos del absurdo.
¿Qué necesidad tiene de sostén lo que sostiene al mundo?
Venena no es una forma gangosa de decir ventana, es la forma de llamar al veneno con su género correcto.
La melalcoholía del ruiseñor ni se compra ni se vende.
Odio esa anacrónica y patética provincia al sur de los labios, subrayando siempre las estupideces que salen de la boca.
Ah, Soledad bajo la lluvia! mi amiga se mojaba todos los días en «la dorada»… y yo era su nube.
Vine al mundo hace ya casi cincuenta años en un club de Kansas City. Mis padres fueron dos auténticos desconocidos. De hecho nunca me enteré de quiénes eran. Un saxofón y una trompeta se hicieron cargo de mí. Siempre me gustó pensar que fueron el del gran Charlie Parker y
De las mujeres admiro todo menos esa estúpida debilidad que tienen por los hombres.
Tu verga es un vergel de perversiones, Vargas.
Mi pene es un salvaje que no se peina.