Los robots cada vez incorporan más capacidades de inteligencia artificial, lo que les permite aprender, adaptarse y tomar decisiones de forma autónoma. La inteligencia artificial también facilita la interacción entre los robots y los humanos, mediante el uso de lenguaje natural, gestos y emociones. La inteligencia artificial también permite a los robots colaborar entre sí, formando redes o enjambres inteligentes.