La nueva legislación sobre envases abre el camino para normalizar el uso de biomateriales en el packaging alimentario. La eliminación de envases de un solo uso es irreversible, por lo que el desarrollo de alternativas biodegradables y orgánicas se convierte en una oportunidad de inversión.
Los biomateriales, también conocidos como materiales biocompatibles, se definen como cualquier sustancia o combinación de sustancias, naturales o sintéticas, que pueden ser empleadas en un sistema biológico por un tiempo determinado y con una función particular.
Estos materiales son muy utilizados en el campo de la medicina para propósitos terapéuticos o de diagnóstico, y también son ampliamente reconocidos en el campo de las ciencias biológicas y químicas, así como en la ingeniería de materiales1.
En la medicina, los biomateriales se emplean para reemplazar miembros, zonas de tejidos y órganos del cuerpo, reparar y tratar fracturas en los huesos, reparar y sustituir piezas dentales, ayudar a la audición y a la visión, curar heridas, realizar cirugías, introducir sustancias al cuerpo, mejorar el aspecto corporal por medio de cirugías estéticas, mejorar las funciones de algunos órganos y corregir anomalías.
Es importante aclarar que los biomateriales difieren de los materiales biológicos, los cuales son producidos por los sistemas biológicos vivos (piel, cartílago, hueso, arterias, etc.) y generalmente están compuestos por células o productos celulares.
Los biomateriales pueden ser naturales o artificiales (sintéticos), son sistémica y farmacológicamente inertes, lo que significa que no deberían provocar una respuesta en el organismo y que no afectan negativamente sus tejidos1. Están especial y cuidadosamente diseñados para ser incorporados o implantados en un ser vivo.
Dependiendo del tipo de biomaterial, se emplean durante períodos de tiempo variables. Pueden ser metálicos, cerámicos, poliméricos o combinados (compuestos).
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