La tibieza de sus besos anunciaba el invierno...
La tibieza de sus besos anunciaba el invierno de nuestro amor.
La tibieza de sus besos anunciaba el invierno de nuestro amor.
Mejor trás lo oído, «corramos a un estúpido duelo».
Ella apagó la luz, pero me dejó todas las estrellas encendidas.
Eramos almas gemelas pero vivíamos en cuerpos enemigos.
Los huesos no creen en Dios.
Creía el narcisista que eran los espejos los que envejecían mal.
La verdad desnuda es una plebeya.
Me estoy dando tres en uno en la vulgaridad.
En el fondo de todos los estanques duerme una Ofelia.
Los huesos son el lexema del cuerpo.
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Bebo olvido para no olvidar ser feliz.