Mis líneas se hicieron garabatos para no entrar...
Mis líneas se hicieron garabatos para no entrar en filas.
Mis líneas se hicieron garabatos para no entrar en filas.
Me harto de ganas.
Te rompí el corazón, pero solo para quedarme con un trocito de él.
Ya está el sauce tocando su arpa en el lago.
Sólo se ama a los que besas los defectos.
Me lancé al precipicio de tus letras: v.e.n.
A una legua de tu ombligo.
Las bocas abiertas se dijeron un beso.
Se me antoja tomar algo. Tu mano por ejemplo.
No confío en el viento; a veces me susurra, otras sólo se lleva mis palabras.
Porque, sin buscarte, te ando encontrando por todos lados, principalmente cuando cierro los ojos.
El humo es la crisálida del fuego.