Abracadabra
Abracadabra.
Palabra macabra.
¡Qué nadie entreabra
que se descalabra!
En un bosque sombrío
donde el miedo es el dueño,
la magia se hace brío,
y el hechizo es un empeño.
Abracadabra, susurra el viento,
palabra macabra, en el aire danzando,
misterios ocultos, encanto violento,
un conjuro ancestral que está brillando.
¡Qué nadie entreabra la puerta al destino,
pues el caos despierta y el orden se quiebra!
La oscuridad acecha con su mirar felino,
y la cordura huye cuando el mal reverbera.
En el silencio profundo del conjuro prohibido,
los destinos se entrelazan y se desbaratan,
cuidado con abrir la puerta al desconocido,
pues la locura y el terror se desatan.
¡Abracadabra!, clamor de lo oculto,
palabra macabra que alienta el temor,
un poder antiguo, eterno y oculto,
donde el bien y el mal se entrelazan con fervor.
En el oscuro abismo de las palabras inciertas,
se desata un torbellino de sombras y agonía,
la magia es un arma que domina las mentes muertas,
y aquellos imprudentes caen en su propia osadía.
¡Abracadabra!, clamor de las sombras y encanto,
palabra macabra que retumba en la noche,
la muerte se desliza, como un lúgubre manto,
y aquel que se atreve despierta su derroche.
Así que ten cuidado, mortal insensato,
con las palabras que pronuncias sin pensar,
pues el hechizo se forma y te arrastra al abismo ingrato,
donde la realidad y el sueño se entrelazan sin cesar.