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# Muerte en Ballesta
- URL: https://idea.ghost.io/muerte-en-ballesta/
- Published: 2024-12-02T11:50:13.000Z
- Updated: 2024-12-02T12:01:00.000Z
- Description: "...dejando tras de si un chorro / de silencios rotos.."
- Author: A. Alfaro
- Tags: Pensamientos, Historias

En la calle Ballesta   
el asfalto canta sus plegarias grises,  
y la muerte se desliza con pies de terciopelo,  
invisible al sol, con su hálito de sombra,  
entre las luces rotas de neón antiguo  
y el herrumbroso sudor de los adoquines.

Allí, entre las ventanas que lloran su miseria,  
se tienden los *transcuerpos* como ramas caídas,  
hojas secas del destino embarrado, bochornoso,  
bajo el abrazo sordo de la luna *enlutadamente* fría. 

Las farolas murmuran su réquiem eléctrico,  
mientras el viento arrastra susurros de tiempos rotos,  
como un llanto sin fin que serpentea entre los muros,  
deshojando recuerdos de amores rutilantes. 

Las puertas de los bares, en su vigilia de cristal,  
guardan secretos de vidas truncadas,  
de corazones que laten aún en la memoria del asfalto,  
testigos mudos del adiós cotidiano y plasmático.

La muerte en la calle Ballesta no grita,  
se despliega en un silencio denso, pastoso,  
como una sombra que desgarra el aliento,  
con su presencia eterna, sin rostro ni nombre.

Y así, en el bullicio desierto, arisco,  
se confunde con la bruma de los sueños que ya no son,  
mientras la noche, con su manto de olvido,  
cubre los cuerpos, las voces cárdenas,   
los pasos que nunca volvieron. 

Las sombras susurran sollozos,  
el asfalto palpita, sudario de almas errantes,  
se desata un silencio de mármol, cruje la vida  
como un cristal bajo la pezuña de un destino ciego.

Las farolas, inútiles, dibujan cicatrices de luz  
sobre rostros anónimos, marchitos,  
un carnaval de espectros que bailan  
en el eco de sus pasos perdidos.

La muerte, máscara invisible,  
recorre las esquinas con su manto  
gris, y en su abrazo helado, transido,  
susurra al oído de la fatua noche   
historias de olvidos y ausencias.

Las puertas cerradas guardan  
el murmullo de nichos naufragados,  
el último suspiro de un sueño gangrenado  
que nunca llegó a ser alba ni aurora.

Y así, entre el crujir de huesos invisibles,  
la muerte en esta calle se desliza, sigilosa, amante  
de la soledad y el enigma, dejando tras de si un chorro  
de silencios rotos y flores mustias de orín.