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# El Libro de Khafaal de Thaunn
- URL: https://idea.ghost.io/el-libro-de-khafaal-de-thaunn/
- Published: 2025-06-06T12:06:28.000Z
- Updated: 2025-08-07T18:38:57.000Z
- Description: "Es conocida así una tablilla cuneiforme, sumeria, antiquísima, rescatada de las ruinas, compuesta de fragmentos poéticos, visiones, glosas y versos proféticos rotos. Su tono es solemne, mítico, pero tan íntimamente humano que habla desde la herida, no desde el estrado." (Philaletha de Kadmea).
- Author: A. Alfaro
- Tags: #Pensamientos, #Historias

NOTA PRELIMINAR: He dejado en blanco las partes que no eran legibles en la tablilla encontrada. Hay quien interpreta que la tablilla se va reescribiendo a lo largo de la historia, cuando pierde palabras, sin perder nunca su sentido y su potencia profética. Según esta teoría, el libro marcará el final del mundo cuando sólo quede la última palabra. Por ahora quedan 1722 palabras que he traducido como sigue...

Oh tierra batida por soles negros  
tierra donde no germina el nombre  
tierra donde el viento guarda juramentos rotos  
escucha ahora el relato que nadie pidió  
pero que aún así persiste

Había un hombre  
No un rey No un dios No un héroe  
Un hombre sin escudo  
sin sangre real  
pero con una herida que no cerraba

A él se le apareció el dragón de los siete rostros  
el que se oculta en la raíz del silencio  
el que devora nombres y los olvida  
sin saborearlos

Y el hombre  
el sin-manto  
el que ya había perdido la ciudad de su infancia  
sacó la fíbula de su cintura  
símbolo inútil  
símbolo último

No como arma  
No como escudo  
sino como juicio

Y fue entonces que descendió  
no en carro de fuego  
no con trompetas  
no con antorchas  
sino con polvo en los pies  
y verdad en los ojos

“¡Tarde vienes!” gritó el hombre  
“¡Todo está perdido!”  
Pero él respondió  
“No vengo a ganar  
Vengo a mirar contigo”

Entonces el cielo se cerró  
No con trueno  
No con ira  
sino con esa calma espesa  
que anuncia la extinción del lenguaje

El dragón se alzó  
No era un monstruo  
Era la memoria sin dueño  
Era el pasado que nadie sostuvo  
Era el olvido con forma de aliento

Y el hombre caminó hacia él  
Solo  
Con el nombre roto colgando del pecho  
como un amuleto vencido

El fuego no lo consumió  
El dragón no lo devoró  
El cielo no lo reconoció  
  
Pero la ceniza supo su nombre  
  
Y eso para algunos  
fue suficiente

Amante de la verdad

He sacado la fíbula fuera de mi cintura  
para poder acosar al dragón con ella

Estaba realmente enfurecido

Y vino en mi ayuda Khafaal de Thaunn  
afortunadamente

Adiós  
Adiós viejo cielo

He sacado la fíbula fuera de mi cintura  
No como adorno  
No esta vez  
Como acero  
Como grito  
Como rabia

Con ella acosé al dragón  
No el de escamas y fuego  
El otro  
El que se arrastra bajo la piel  
El que devora los nombres de los caídos  
El que susurra en las noches sin estrellas  
"Ya no queda nada por salvar"

Estaba realmente enfurecido  
No por miedo No por honor  
Por memoria  
Por los que creyeron  
Por los que aún me llaman  
Hermano  
desde los huesos

Y entonces vino en mi ayuda Khafaal de Thaunn  
Khafaal que juró no volver a empuñar su lanza  
Khafaal que perdió a su hijo en las minas de Lorsamm Aar  
Khafaal el último justo en esta tierra torcida  
Gracias a los dioses rotos vino

Y juntos lo enfrentamos  
El dragón  
El pasado  
El fin

El cielo  
Ah viejo cielo  
tan cansado de mirar guerras de hombres  
Tan azul Tan inútilmente azul

Adiós  
Adiós viejo cielo  
Que otro levante la espada  
Que otro recuerde nuestros nombres  
Yo  
Yo me duermo ya

Me la quité sin temblor  
No era un adorno  
era el eco de mi nombre  
cosido al pecho

La lancé como lanza  
y silbó en el aire  
como si supiera  
lo que el acero ha olvidado  
"Que toda belleza  
puede volverse herida"

No ruge  
No alza el vuelo  
No duerme sobre oro

Se arrastra por los pasillos  
donde guardo los nombres de los que amé  
Sabe deletrear el olvido  
con lengua de humo

Y cada vez que dudo  
se hace más real  
Más hueso  
Más rastro

Él llegó sin armadura  
Solo una mirada  
de quien ya ha muerto dos veces

No preguntó por qué luchaba  
Clavó su lanza  
como quien siembra algo  
en tierra yerma

Luchó sin fe  
pero con memoria  
Y eso quizás  
fue suficiente

Ese cielo  
azul de cansancio azul de olvido  
gris de tanto mirar sin tocar  
no tiene dioses  
Solo testigos

Cada estrella es una promesa rota  
Cada nube un juramento olvidado

Le dije adiós  
como se saluda a un padre  
que nunca estuvo ahí

Cuando la sangre calla  
el viento habla

Dice cosas que olvidamos  
Que no hay victoria  
Que no hay tumba justa  
Que el mundo no recuerda

Pero aún así  
mientras caía  
apreté la fíbula en mi puño  
como si fuera una flor

Y sonreí  
Porque no me rendí

El Fuego de Thaunn  
No descendió del cielo de ningún dios  
Nadie abrió los cielos con relámpagos  
La tierra no tembló  
Y sin embargo supimos que había llegado la hora

El dragón no vino desde los bosques lejanos  
ni surgió del abismo con alas negras  
Estaba ya allí  
en los pliegues del silencio  
en la palabra no dicha  
en la carne que recuerda  
lo que la mente querría olvidar

Yo arrojé al suelo la fíbula  
ya sin manto sin escudo  
con el pecho expuesto al juicio del acero  
No porque creyera en la victoria  
sino porque aún me aferraba  
a una forma rota de la verdad

Entonces llegó Khafaal de Thaunn  
No traía estandarte  
ni un nombre grabado en los anales  
Solo cicatrices en el rostro  
y una lámpara encendida  
que parecía arder sin aceite

“No hay oro que salvar” dijo  
“Ni mundo que redimir  
Solo tú  
y la llama que aún se resiste a extinguirse”

No me dio órdenes  
No tomó mi mano  
Se sentó a mi lado  
y esperó

El dragón nos encontró así  
uno con su lanza enterrada en la tierra  
el otro con la mirada vuelta hacia adentro  
Y cuando rugió  
no fue su aliento lo que nos amenazó  
sino su pregunta

“¿Por qué aún estás de pie?”

Yo no respondí con palabras  
La fíbula ya era hierro candente entre mis dedos  
Y la arrojé  
No para matar  
sino para marcar el límite  
entre la oscuridad y lo que aún puede arder

El dragón no cayó  
El cielo no se abrió  
Pero en el humo  
algo se quebraba

Y en el crujido de ese instante  
supe que el mundo no se salva  
pero uno puede salvar  
una chispa  
Una memoria  
Un gesto limpio  
en medio del caos

Khafaal asintió  
Se levantó  
Y sin mirar atrás  
se perdió por el mismo camino  
por donde vino

No todas las brasas son ceniza  
Hay algunas que fingen haberse extinguido  
pero en la noche del alma  
arden más que el sol

Khafaal dijo  
"Guarda esas brasas  
No para incendiar el mundo  
sino para iluminar tu nombre  
cuando te sea negado"

El dragón no se alimenta de cuerpos  
Devora los nombres  
Los pronuncia lentamente  
hasta hacerlos polvo

Por eso luchamos  
no por el cuerpo  
sino por el eco que lo sigue

El cielo es testigo pero no aliado

Khafaal alzó la mirada y dijo:  
"No reces No maldigas  
Mira ese azul  
como quien mira una piedra  
sin esperar respuesta  
pero sabiendo que existes  
porque puedes contemplarlo"

El umbral no es la puerta  
Es la pregunta antes de cruzarla

¿Qué de ti debe morir  
para que lo que debe vivir  
respire?

Cuando el guerrero partió la fíbula en dos  
ya no era un broche  
Era el primer signo de revelación

Uno de los fragmentos se hundió  
en el pecho del dragón  
El otro en el suyo

Y así se volvieron iguales  
dos cuerpos marcados  
por la misma herida

Aquel que no haya sentido  
el peso de un símbolo  
no ha sentido aún el mundo

No busques la verdad como un mapa  
búscala como se busca un recuerdo  
sabiendo que quizás lo que encuentres  
te cambie

El fuego no pregunta por tu causa  
Solo consume lo que arde

Khafaal habló ante las llamas:  
“No hay metal noble sin horno  
Ni rostro verdadero sin incendio”

Y arrojó su nombre al brasero  
como quien entrega una llave

Algunos fueron tocados  
por una llama distinta  
no los hirió  
pero tampoco los dejó igual

Se les conocía por la mirada  
ardían en silencio  
y no buscaban testigos

No es el cuerpo el que muere primero  
sino el nombre al que ya nadie llama

El dragón lo sabe  
por eso guarda los nombres  
en su vientre  
como huesos no digeridos

“Cuando digas mi nombre  
dilo despacio  
No por reverencia  
sino por precisión  
Cada sílaba fue ganada  
como una trinchera”

Lo que no se nombra  
se desvanece  
Pero lo que se nombra mal  
también perece

La noche no es oscuridad  
Es el silencio donde se decide  
si aún eres tú

Cuando no pude dormir  
Khafaal habló  
“La noche es el rostro  
de lo que no pudiste perdonar  
Pero si la atraviesas  
te hablará sin mentir”

Si ves una figura en la noche  
que no tiene sombra  
síguela

No te llevará a la luz  
pero tampoco al engaño

No hay mayor consuelo  
que aquel que no promete consuelo

Khafaal no prometió nada  
Se sentó  
Y en su silencio  
supe que no estaba solo

El compañero no lucha por ti  
Lucha para que tú no olvides  
cómo hacerlo

“¿Y si caemos?”  
“Entonces no caerás solo”

“¿Eso basta?”  
“A veces es todo lo que hay”

No todo lo olvidado está perdido  
Hay cosas que duermen bajo la ceniza  
esperando que alguien respire hondo

El olvido no borra  
Desvía

Un día miras un rostro y no sabes  
si fue un enemigo  
un hermano  
o tú mismo

La muerte no es olvido  
El olvido es más lento

Es el crujido del nombre  
mientras cae  
sin que nadie lo recoja

Yo no fui testigo  
No combatí en los días de la fíbula  
No hablé con Khafaal de Thaunn  
No vi al dragón  
ni al cielo viejo  
ni al fuego sin causa

Y sin embargo he vivido con estas tablillas  
más tiempo del que he vivido con mi propio nombre  
Las heredé de manos temblorosas  
en un zigurat sin lámparas  
entre estantes rotos y juramentos carcomidos

Nadie recuerda ya por qué se escribió este libro  
Algunos creen que es un canto épico  
disfrazado de fragmentos  
Otros dicen que es alquimia  
disfrazada de mito

Para mí es un espejo

No uno liso no uno de palacio  
sino de los antiguos  
curvo oxidado  
que muestra el rostro  
que no sabías  
que llevabas dentro

Hay quienes buscan aquí instrucciones  
No las hay  
Hay quienes buscan consuelo  
Lo encontrarán pero no como esperaban

Aquí hay fuego Nombre Noche Compañero Olvido  
Y algo más  
Un Eco Un eco  
un eco

Porque cada vez que recito estas líneas  
aunque las sepa de memoria  
hay una palabra que suena distinta

Como si el libro no fuera un libro  
sino un ser que escucha

Que espera  
Que no olvida

Que quizás recuerda de ti  
más de lo que tú mismo recuerdas